Centroamérica

Los cinco países que componen la región de América Central (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica) y Panamá suman en conjunto una superficie de 523.780 km2, con una población de mas de 41 millones de habitantes, aunque se estima que en los próximos 20 ó 30 años ésta podría duplicarse. De sus 41 millones de habitantes, 15 millones carecen de acceso a agua potable y saneamiento.

La región, en general, posee agua suficiente. Sin embargo, sus recursos hídricos no están distribuidos de manera equitativa y además se ven sometidos a un estrés creciente. En las últimas décadas, el acceso a agua segura se está convirtiendo en un gran problema social y económico debido, en parte, a que el crecimiento de la población ha aumentado notablemente la demanda de agua.

A su vez la calidad del agua se ve afectada por la degradación derivada del uso de sustancias tóxicas por parte de la agricultura, la mala gestión de las aguas residuales y por los residuos sólidos procedentes de la minería y la industria.

La principal fuente de agua potable para la mayoría de los grandes núcleos de población, pequeñas áreas urbanas y para casi la totalidad de las áreas rurales, es el agua subterránea. La mayoría de las regiones más áridas del oeste agrícola de Centroamérica dependen también de este tipo de aguas para la irrigación.

El agua subterránea se encuentra protegida contra la polución de forma natural por gruesas capas de suelo y roca y, generalmente, suele ser menos vulnerable que el agua de superficie. No obstante, una vez contaminada, su recuperación es prácticamente imposible.

A pesar de la alta dependencia de las aguas subterráneas en Centroamérica, no existe todavía un marco regulador amplio entre todos los países de la región ni una gestión efectiva de los recursos hídricos comunes que preste especial atención a la interconexión entre los mismos.

En este sentido, es necesario promover una colaboración multidisciplinar en donde participen los responsables de la gestión de los recursos hídricos, y más importante aún, las comunidades mismas, para así poder obtener resultados óptimos. Debido a ello, la colaboración entre los tres sectores: privado, público y civil, a través de alianzas para el desarrollo es esencial para la región.

El agua y saneamiento están fuertemente vinculados al desarrollo. La crisis del agua afecta en primer lugar a las personas más pobres, para quienes su escasez está asociada al hambre, las enfermedades y la falta de servicios públicos, lo cual pone en riesgo su propia existencia. Por ello, dotar de agua a estos sectores altamente vulnerables es una meta de alta prioridad para la región centroamericana.

 

Información sobre cada país en los que trabaja la Alianza por el Agua en Centroamérica.

Guatemala

Honduras

Nicaragua

El Salvador

Costa Rica

Panamá

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